PARROQUIA DE SAN FRANCISCO
A Juan Luis Izquierdo.
Al calor de
las columnas encendidas
Las que antaño
iluminaran mis mañanas
Un portón de
color verde Andalucía
Me atraía y a
esa puerta me acercaba.
Tras los muros
de enseñanza jesuita
San Francisco
ante mis ojos se mostraba
Con rincones
de pasión, cantos y vida.
Que hoy en día
se me antojan en palabras.
Mañanitas
navegando junto a Cristo,
Y aun porrón
de amigos que hoy lo son del alma,
Campamentos de
sabor a primavera
Que aun me
esperan cuando abro las ventanas.
San Ignacio en
el retablo más dorado,
Desde niño a
nuestra cita me llamaba,
Que más dará
cantar mientras oramos
Si dos veces
rezas cuando el alma canta.
Corazón de
Jesús que es para todos
Nuestra madre
para siempre Inmaculada,
Que especial
cruz de Javier frente a su rostro
Tan secinlla
como un grito de esperanza.
Padre Ruiz,
que en la pila más hermosa
Me inciaste en
esta gran fe cristiana
La alegría que
mostrabas jubilosa
Se imitaba en
mi sonrisa contagiada-
Luis Conradi,
enamorado de esta tierra,
La humildad
hecha persona con sotana,
Quiso estar
junto a la luz que Safa encierra,
Ilumninando la
enseñanza gaditana.
Cuanta hambre
de los pobres portuenses,
Con tus manos
y tu corazón saciaras
Cuantas horas
al servicio de la gente
Esa gente que
hoy recuerda tu mirada.
Ars moriendi
como santo y como hombre,
Ya con Dios tu
alma en paz al fin descansa,
Pero sabe que
el recuerdo de su nombre
Vagara siempre
por San Luis Gonzaga.
Tu me distes
por primera vez a Cristo
Fuiste tu
quien un día me entregara
Hecho pan al
rey de reyes y hecho vino,
Caldo santo de
bodegas de mi infancia.
Y a las diez y
media siempre del Domingo,
Ataviado con
su casulla y el alba,
Arremberg me
contaba con ahínco,
Historietas de
otras épocas pasadas.
Y un muchacho
que me viera a mi crecer,
Y al cual hoy
ya le noto alguna cana,
Me mostraba
como se debía hacer
Todo aquello
que una iglesia precisaba.
A ti dirijo
mis versos dorados,
A ti niño al
que nunca mencionaran,
Siempre atento
a la viveza de los actos,
Mi padrino el
día que me confirmara.
Si padrino es
el que te muestra el camino
Si padrino es
quien conduce tu enseñanza,
Hoy padrino en
mis versos te bendigo,
Por tu
entrega, por tu fé y por tu constancia.
Y si un día
alguna duda existencial,
De Jesús y de
su amor me apartaran,
Acudiría a tu
regazo sin dudar,
Buscando la
moral que profesabas.
Y seguro que
tú me aconsejarás
El análisis
profundo de mi alma,
Tu que invitas
siempre a reflexionar,
Como Ignacio
de Loyola un día enseñara.
Que mi amor a
Cristo nunca morirá
Pues me inunda
la emoción desde la cama
Cuando oigo
muy temprano repicar
San Francisco,
fuertemente, tus campanas.
Y en la sangre
que recorre por mis venas,
Junto al gen
que de mis padres heredara,
San Francisco
dejaría igual su huella,
En los tiempos
ya pasados de mi infancia.
Y si al verte
hoy te canto mis canciones,
Si al mirarte
te dedico mis palabras
Llévame al Ave
María y ponle flores
A Javier a
Ignacio y a la Inmaculada.
Estribillo soleá por bulerias
Ay estrellas de la madrugada
que
diambulo por calles inertes
llevame a
San Francisco del alma
dejame en
mi rinconcito de siempre.
Deja niño
que cante mis penas
que Dolores
espera impaciente
las
coplillas fruto de mis venas
que te trae
hoy este portuense.
Francisco Aurelio Dávila Rosso

No hay comentarios:
Publicar un comentario